| ¿Qué agua debemos beber? |
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| El agua, además de tratarse de un bien escaso, los datos inquietantes sobre el medio ambiente nos hacen dudar de la calidad del agua que bebemos. |
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¿Podemos confiar en nuestra agua del grifo? El agua del grifo es agua tratada. Le llamamos agua potable sin ser agua pura. Para descontaminarla y hacerla potable, todos esos productos que le añaden, a veces son tan tóxicos como las sustancias que trata de eliminar. El agua “tratada”, con frecuencia, contiene más de medio centenar de compuestos orgánicos e inorgánicos: cloro, flúor, incluso ozono, que sirven para destruir los gérmenes, las bacterias, los virus, los hongos, etc. Además el agua contiene unas 16 sustancias potencialmente cancerígenas: arsénico, benceno, cadmio, cloroformo, los PCB (bifenoles policlorados), lindane, tiodane, los THM, los BHC y otros horrores. Muchos de estos ingredientes llevan 20 años en nuestras conducciones de agua, lo que exige sistemas de filtro cada vez más complicados. Y sin embargo el agua municipal sigue siendo la que en los hogares se utilizar para cocinar y beber.
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| Pero es que si salimos al campo, al medio rural, la potabilidad del agua sigue amenazada por los productos químicos, el plomo de los cartuchos de los cazadores y las lluvias ácidas que afectan a las aguas subterráneas. En un artículo de 1982, en la revista “Newsweek”, el secretario de Recursos naturales se escribió que “Las bacterias del suelo pueden descomponer un gran número de elementos, pero no tienen nada que hacer frente a los 63.000 productos químicos organo-sintéticos que hoy día se encuentran en el mercado. No podemos garantizar la potabilidad de los pozos tradicionales”. |
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| También existe la opción del agua embotellada, cuyo mercado no ha dejado de crecer desde hace años. Pero todos tendemos a meter todas las aguas en una misma botella y le llamamos agua mineral a todo tipo de agua embotellada. Las consecuencias, para la salud, pueden ser desagradables cuando no perniciosas. En el mercado se dan tres categorías de aguas embotelladas: Agua de manantial, agua mineral, agua de mesa. |
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| 1) Agua de manantial: es la que proviene de una capa de agua subterránea y no ha pasado por una conducción pública. Debe de ser bacteriológicamente pura y exenta de todo contaminante. Su contenido en cuanto a sales minerales no debe exceder de 1.000 ppm (partes por millón). |
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| 2) Agua mineral: es como el agua de manantial pero más mineralizada, debiendo ser el contenido en sales superior a 1.000 ppm. |
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| 3) Agua de mesa: es un agua tratada sencillamente, es decir que ha sufrido un tratamiento para hacerla potable, bacteriológicamente pura y exenta de todo contaminante. |
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Conviene no abusar del agua mineralizada, pues el aporte excesivo de ciertos minerales a largo plazo puede resultar nocivo. Su consumo debiera limitarse a las indicaciones terapéuticas. Un agua mineral bien elegida puede aliviar ciertas afecciones renales, hepáticas o circulatorias. En cambio, agua con importante contenido en sodio está contraindicada para un hipertenso.
Las aguas de manantial, además de que también pudieran estar contaminadas, después de embotellarlas pierden parte de su vitalidad originaria; sus moléculas se compactan. Y con el tiempo van estando menos oxiginadas, menos magnetizadas, convirtiéndose en aguas muertas. |
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| Nunca se debe usar agua caliente del grifo para beber ni para la cocción. El agua caliente es más susceptible que la fría de arrastrar partículas de plomo procedentes de las cañerías y soldaduras. Fenómeno que es más pronunciado en lugares donde las aguas potables son dulces y ácidas. El mayor riesgo se presenta en las viviendas nuevas durante los cinco primeros años a partir de la construcción. |
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Quienes residan en ciudades, pueden obtener un agua de gran calidad imantando la del grifo.
El agua imantada actúa sobre los riñones, el hígado, la vesícula biliar, la tensión arterial, el sistema digestivo.
Reduce las tasas de colesterol, de urea y de azúcar en sangre. Influye positivamente sobre nuestro organismo y por tanto también sobre la mente.
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