Los primeros boletaires
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Los primeros rovellons de la temporada afloran en los puestos de carretera y han sido recogidos a dos mil metros de altura en las comarcas de Lleida
Los primeros boletaires de la temporada han vuelto a pecar de falta de paciencia. La gran mayoría de los buscadores de setas que han aprovechado este puente para estrenar la temporada volverán a casa de vacío. Pero eso no parece importar a estos impacientes aficionados, que han programado esta salida como si se tratase de una misión de exploración. Ahora comprueban el estado del terreno para elegir después el mejor bosque.
Las generosas lluvias de la pasada primavera - milagrosas para paliar la sequía que asoló Catalunya-cayeron demasiado pronto para favorecer la salida de setas. Al menos eso es lo que cuentan los buscadores más expertos. "El agua buena es la que ha caído estos días. Si sigue lloviendo y no hace viento, ni frío, en diez días habrá setas para todos", augura Carmen. Esta mujer, vecina de El Pont de Suert, tiene un puesto en la carretera - a la entrada de la población-donde hace un par de semanas se venden ya rovellones.Son las primeras setas de esta especie que se han visto por la Alta Ribagorça. Y no se venden baratas. Hace unos días, el kilo de rovellones en este puesto estaba a cincuenta euros. Este fin de semana el precio oscila entre los treinta y treinta y cinco euros.
Carmen compra las setas a buscadores de la comarca, aunque también se abastece de las setas que recogen miembros de su familia. Esos rovellones expuestos en El Pont de Suert provienen de bosques de la Val d´Aran. Como ocurre cada temporada, las primeras setas hay que ir a buscarlas a parajes situados por encima de los dos mil metros. Suelen nacer en bosques de abetos y hay que andar un buen trecho para recogerlas.
Los buscadores más expertos conocen muy bien el calendario por el que se rigen las setas. Conforme avanza el otoño, la cota donde nacen va bajando. Xavi, vecino de Tarragona, probó fortuna este puente con su familia y varios amigos en el bosque de Alins (Ribagorça de Huesca). "Nosotros solemos ir a buscar setas por la zona de Prades, pero aún es demasiado pronto para encontrar algo en esos bosques, por lo que hemos elegido un paraje más alto", indica Xavi. Pero aún es pronto también para esos bosques que están a 1.400 metros de altura y el grupo de Tarragona sale del pinar sin haber encontrado ni un solo "rovellón". Xavi y sus acompañantes no parecen, sin embargo, disgustados por la poca fortuna en esta primera salida al bosque. "Ya sabíamos que la temporada aún no ha arrancado y, de lo que se trata, es de pasar un día en el monte y disfrutar de estos paisajes", añade el mismo buscador. Paquita y Manel, vecinos de Lleida y que han elegido el mismo bosque en la salida programada para este fin de semana, tampoco parecen muy disgustados a pesar del escaso botín obtenido en esta escapada. De hecho, antes de adentrarse en el bosque ya intuían lo que se iban a encontrar. La prueba está en la cesta, que han dejado en el coche. Esta pareja de Lleida es la segunda vez que sale a por setas esta temporada. Más que buscar, exploran. "Hemos venido hasta aquí para pasar el día y ver como está el bosque", afirma Manel. Aunque no se irán de vacío. Han encontrado varios ejemplares de pota de perdiu, una especie temprana que no todo el mundo conoce. Paquita y Manel no se desaniman, ya que la temporada sólo ha hecho que comenzar y tienen previstas ya varias escapadas al bosque próximamente.
Y mientras los boletaires superan el desánimo con una visión optimista del futuro, en la parada de Carmen se vive el presente con más alegría. Disponer de los primeros rovellones le permite vender esa mercancía a un buen precio. Aunque tal y como explica esta vecina de El Pont de Suert la crisis parece haberse contagiado también entre los consumidores de setas. "Este año la gente se lo piensa más antes de pagar lo que les pides por un kilo de rovellones". Algunos te piden que les pongas diez euros en setas", revela. En este inicio de temporada vuelve a correr un rumor sobre el origen de algunas de las setas que se venden a pie de carretera. Carme asegura que sus rovellones son de Val d´Aran, pero ha habido vendedores que van a comprar las setas a Barcelona - sin importarles su origen-para ofertarlas después en el Pirineo como si fuesen recién cogidas.
Fuente: La Vanguardia
