Melón


  El melón (cucumis melo) es una planta herbácea monoica de tallos rastreros. Se cultiva por su fruto durante el verano. No se sabe con exactitud, pero existe la posibilidad que su origen provenga de  Asia Central, aunque también es probable que esta fruta sea procedente de África. El melón se caracteriza por tener un alto contenido en agua y por su sabor dulce. Es una de las frutas de mayor tamaño y puede pesar entre 800 gramos y llegar hasta los 4 kilos. Podemos consumir desde un melón de color verde, amarillo, anaranjado e incluso blanco.
Origen del melón:
 

El melón es de la familia de las Cucurbitáceas, no tiene un origen etnobotánico claro. Hay autores que lo consideran procedente de África, concretamente del hoy conocido como Sudán, mientras que otros consideran que proviene de Asia.

 

El gran botánico e historiador sueco Carlos Linneo le consideró ’una de las mejorse frutas que Asia ha regalado a Occidente’. Es cierto que hay pruebas de su cultivo en Egipto ya en el siglo I de nuestra era, como lo atestiguan las pinturas en el ’cuerno de la abundancia’ de Alejandría, de dicha época, y que se conserva en el musero del Louvre de París.

 

En la antigua Grecia se conoció probablemente su cultivo gracias a incursiones de Alejandro Magno ya en el siglo IV a.de C.; de hecho, el nombre común del melón viene del término griego ’melon’ que significa ’manzana grande’.

 

Posteriormente, y siempre en la época del Imperio Romano, se introdujo en toda Europa el cultivo, aunque tímidamente.

 

Después cayó inexplicablemente en desuso, pero fue reintroducido el melón como cultivo a comienzos de la Edad Media en la parte de Europa denominada por los árabes principalmente en la Península Ibérica. Posteriormente, ya en el siglo XV, se extendió de nuevo a Italia y Francia, y los españoles lo llevaron a América.

 
Se han encontrado representaciones de este fruto en tumbas egipcias del 2.400 a.C. En la antigüedad fue descrito como la obra maestra de Apolo y alabado por ser una fruta tan beneficiosa como el sol. En el siglo III, los manuales de horticultura romanos daban instrucciones sobre su cultivo. En aquella época, se servía la fruta espolvoreada con almizcle para acentuar su delicado sabor.  Los melones aparecieron en Francia a finales del siglo XV y fueron consumidos en grandes cantidades por la corte donde se servían en forma de pirámides y se acompañaban de moscatel. Colón los introdujo en el continente americano. En aquella época su tamaño no era mayor al de una naranja, pero a lo largo de los siglos se han expandido tanto en tamaño como en tipos.
 
Características del melón:
 
Forma: es uno de los frutos de mayor tamaño, y su forma, unas veces esférica y otras ovalada o alargada, como un balón de rugby, depende de la variedad.

Tamaño y peso: oscila según la variedad desde los 800 gramos a los 4 kilos.

Color: la corteza puede ser verde, amarilla, anaranjada, blanca, y su pulpa adquiere tonos que van desde el blanco, crema, amarillo, anaranjado hasta el tono verdoso. El interior de su pulpa alberga una cavidad donde se encuentran multitud de semillas de color crema, mezcladas con una masa gelatinosa y viscosa que se elimina fácilmente.

Sabor: el melón resulta excelente cuando ha alcanzado su madurez, cuando se puede saborear su exquisito y refrescante sabor dulce.

 
Propiedades del melón:
 

El melón es, en cualquiera de sus variedades, una fruta de exquisito sabor, pero de escaso contenido calórico gracias a que apenas contiene grasa, así como a un contenido en azúcar (6%) inferior al de otras frutas y a su enorme contenido en agua: del 90 al 95%, oscilando según variedades y lugares y manejo de cultivo.

 

Los frutos de esta Cucurbitácea, cuyo nombre botánico es Cucumis melo, aportan en la dieta una cantidad apreciable de diversas vitaminas y minerales.

 

Concretamente, 100 gr. de melón sin corteza, proporcionan la mitad de la dosis diaria recomendada de vitamina C, y es una de las frutas con mayor contenido en ácido Fólico.

 

Es importante el consumo abudante de ácido Fólico para las mujeres en edad de gestación, por la repercusión que ello tiene en el correcto desarrollo del sistema nervioso de los embriones humanos. 

 

Vitaminas:

El 80% de la composición de esta fruta es agua, y las escasas calorías que aporta se debe a su contenido moderado de azúcares. La cantidad de beta-caroteno, de acción antioxidante, depende de la intensidad del pigmento anaranjado en la pulpa.

 

Destacar también el alto contenido de esta fruta en provitamina A (Beta-caroteno). Los Beta-Carotenos, además de transformarse en vitamina A en nuestro organismo, parecen ejercer un papel importante en la prevención frente a diversas enfermedades como el cáncer, enfermedades cardiovasculares, cataratas y degeneración macular senil, dada su capacidad antioxidante y moduladora de la respuesta inmunitaria.

 

El beta-caroteno se transforma en vitamina A en nuestro organismo conforme éste lo necesita. Dicha vitamina es esencial para la visión, el buen estado de la piel, el cabello, las mucosas, los huesos y para el buen funcionamiento del sistema inmunológico.

 

Los melones reticulados se diferencian del resto en que son una fuente excelente de provitamina A (beta-caroteno), vitamina C e hidratos de carbono (principalmente sacarosa o sucrosa). 

 

Minerales:

En cuanto a los minerales que aporta el melón, cabe destacar su riqueza en Potasio, aunque también contiene cantidades apreciables de Fósforo, Hierro, Magnesio y Calcio, este último de peor aprovechamiento que el que procede de los lácteos u otros alimentos que son buena fuente de dicho mineral. La vitamina C tiene acción antioxidante, al igual que el beta-caroteno. Dicha vitamina interviene en la formación de colágeno, huesos y dientes, glóbulos rojos y favorece la absorción del hierro de los alimentos y la resistencia a las infecciones.

 

El potasio es necesario para la transmisión y generación del impulso nervioso, para la actividad muscular normal e interviene en el equilibrio de agua dentro y fuera de la célula. El magnesio se relaciona con el funcionamiento de intestino, nervios y músculos, forma parte de huesos y dientes, mejora la inmunidad y posee un suave efecto laxante.

 

El melón es una de las frutas frescas más ricas en sodio (10 miligramos/100 gramos de producto, frente a los 4 miligramos/ 100 gramos de media del resto de frutas).

 
El alto grado de agua de esta fruta estimula los riñones para que funcionen con más eficiencia, facilitando la eliminación de sustancias de desecho y toxinas, mejorando la función renal. También está indicado para prevenir y curar estados de deshidratación acompañados de pérdidas de minerales (diarreas, sudoración abundante, crisis febriles, etc).
 
Variedades de melón:
 
Actualmente se cultivan cuatro tipo de variedades de melón: Galia, Cantaloup, Verdes españoles, Amarillos.
 
Melón Tendral: Es una variedad originaria del sudeste español, de gran resistencia al transporte y excelente conservación. Se le llama también melón de invierno. Es un fruto con forma redondeada o ligeramente alargada, bastante pesado (2-3 kilos), con corteza rugosa, gruesa, de color verde oscuro, que le hace ser muy resistente al transporte. La pulpa es blanca, poco sabrosa y recuerda al sabor del pepino cuando el melón está verde. Aparece en el mercado en noviembre y se encuentran hasta enero. Pueden conservarse hasta dos o tres meses. Los más comercializados en nuestro país proceden de la zona de Elche (Alicante).
 
Melón Honey Dew: Su corteza es amarilla, lisa y suave. La pulpa es muy jugosa, azucarada y crujiente, también es de un color amarillo pálido. Presentan una forma oval y suelen pesar entre 2 y 3 kilos. Se cultivan en Murcia, Cartagena, Valencia y Cuenca. Fuera de estación son importados desde diciembre hasta marzo desde Costa Rica y Brasil.
 
Melón Galia: Es una variedad originaria de Israel. Su forma es esférica y son de un color verde que vira al amarillo intenso en la madurez, tienen un denso escriturado. Su pulpa es blanca verdosa y poco consistente, con un exquisito aroma. El peso medio de estos frutos oscila entre los 850 y los 1.500 gramos. Son zonas productoras Almería y Murcia, si bien se importan sobre todo desde Israel.
 
Melón Charentais, Cantalupo: Son frutos esféricos, ligeramente achatados de pesos comprendidos entre 700 y 1.500 gramos. Su piel es amarilla, fina y presenta unas rayas longitudinales que van desde la base del fruto hasta el pedúnculo. Su pulpa tiene un bonito color anaranjado (parecida a la calabaza) y un aroma muy característico. El principal país productor es Francia, aunque en España también se cultiva en Almería y Murcia.
 
Melones con Denominación de Origen:
 

Melón de Torre Pacheco: los melones protegidos pertenecen a la variedad botánica Saccharinus Naud en los tipos Melón Piel de Sapo y  el Melón Amarillo y a la variedad Cantalupensis Naud en los tipos Melón Galia y Melón Cantaloup. El melón de la IGP Melón de Torre Pacheco corresponde a la categoría comercial Primera.

Más información sobre el Melón de Torrepacheco

 

Melón de La Mancha: Los Melones de la Indicación Geográfica Protegida del Melón de la Mancha son melones de la variedad botánica "saccharinus", de los cultivares autóctonos "Piñonet" o "Piel de sapo", en cualquiera de sus variedades comerciales, destinados a su venta en estado fresco a los consumidores. La IGP sólo se aplicará a melones de la categoría Primera, con un contenido en azúcar mínimo y un peso unitario comprendido entre 1,8 y 4 Kg. 

 

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